Toser está bien, hasta cierto punto. Es la forma en que el cuerpo se defiende y limpia las vías respiratorias de irritantes, mucosidad o microorganismos. La mayoría de las veces, la tos que viene con un resfrío o una gripe desaparece en cosa de una semana o diez días. El problema empieza cuando se queda más tiempo del esperado.
